Te has preguntado alguna vez esto: ¿Por qué no logro influir en mi equipo de trabajo? ¿Por qué siempre entro en conflicto en mis relaciones?, ¿Por qué el clima laboral en mi área esta en picada?, ¿Por qué las personas o mi equipo no me tienen la suficiente confianza? 

Ante estas preguntas te planteo revisar tú escucha como líder, pues el influir en tú equipo, mejorar el clima laboral, buscar mejores soluciones para un conflicto o generar confianza, tiene su base en la calidad de escucha que nosotros poseemos, para un líder entrenarse en saber escuchar y hablar, es clave para el desarrollo de muchas habilidades y competencias a futuro.

Usualmente cuando me invitan a dar un taller o programa de formación sobre Comunicación Efectiva para líderes, comienzo por las distinciones de la escucha y el habla, poniendo sobre la mesa una cuestión que pasa desapercibido en las organizaciones:

“Cuando dos seres humanos se comunican, existe una brecha comunicacional” 

Esto quiere decir que cada ser humano en una conversación va interpretando la información que escucha del orador de acuerdo a su propio aprendizaje o historia, esto hace que exista esa brecha.

Además que siempre nos enseñaron que la comunicación entre dos personas funciona de esta manera: un oyente, un receptor, mensaje, código, ruido y canal,  este modelo tradicional no resuelve la brecha comunicacional, sobre todo en las empresas, entre el jefe, el colaborador o entre pares.

Es por ello que hago hincapié en el poder de la escucha y traigo las diferencias entre oír y escuchar, pues el primero es una capacidad de todo ser vivo,  mientras que el segundo es inherente solo al ser humano, escuchar tiene dos componentes que son: percibir e interpretar, esta fórmula lo desarrolló Rafael Echevarría.

Una escucha se vuelve eficaz cuando el oyente interpreta a cabalidad lo que el emisor quiere dar a conocer. Por ello la escucha no es un acto pasivo sino activo y requiere mucha concentración mental.

Por otro lado los seres humanos en un diálogo, hablamos para ser escuchados, esto quiere decir que el hablar y el escuchar se complementan, pero la importancia no radica en el saber hablar bien, sino en escuchar para ser escuchados con eficacia

¿Por qué es importante la escucha en el liderazgo?

De aquí a unos 10 años más, la forma de trabajo cambiará, ya los empleados o trabajadores no estarán en el centro de labores, sino que será a distancia o teletrabajo, ustedes se imaginan que si hoy en día existe problemas en la escucha de forma presencial, estas dificultades se incrementarán con mayor criticidad cuando este tipo de trabajo sea lo más común.

Por otro lado, las jerarquías serán menos, y existirá lo que se llama la holocracia, todos trabajaran bajo el espíritu de equipos de alto desempeño y necesitarán estar conectados, esto viene cobrando fuerza más en el sector privado que en el público.

Por ello hoy más que nunca los líderes de las organizaciones, no solo deben obtener resultados para la organización a toda costa, sino obtenerlos haciéndose cargo de las inquietudes del equipo que lidera e influyendo sobre ellos, no imponiéndose.

Si el líder no logra transmitir de manera efectiva su mensaje, probablemente los equipos, clientes, jefes harán otra cosas que no sea lo que se quería hacer inicialmente.

La importancia de la escucha en el líder hace que se pueda anticipar a lo que pudiera pasar en el futuro, con su equipo, su cliente o su jefe, escuchando desde las tres dimensiones que son: el cuerpo (las prácticas recurrentes), el lenguaje y las emociones,  para generar mayores sinergias.

¿Cómo podemos escuchar eficazmente?

Hoy en día, nuestra vida activa nos lleva a estar siempre afuera, es decir sin posibilidad de conectarnos con nosotros mismos, es más hay un gran paradigma que me preocupa y es que a medida que la tecnología avanza con herramientas on-line, nos hace menos presentes para el otro.

Uno logra una escucha eficaz cuando acallamos el diálogo interno y se deja transformar por las palabras de la otra persona, es muy común estar más al tanto para responder como por ejemplo: “dar consejos u opiniones”, generando desconexión y aumentando la brecha en la comunicación.

Por otro lado el saber indagar, aumenta la conexión, generar preguntas poderosas que inviten a la otra persona a explayarse y sentirse escuchada tiene un gran valor emocional.

Transformarse por la palabra del otro implica dejar de lado la creencia que cada uno tiene una verdad que debe ser aceptada por la otra persona si o sí, es por ello que la escucha eficaz desarrolla un valor muy importante que es el respeto.

¿Cuántos tipos de escucha puede poseer un líder?
La escucha tiene cuatro niveles según la Teoría en U, de Otto Sharmer estos son:

“Sí esto ya lo sé” : Esto quiere decir una escucha por descarga, es decir nos guiamos por nuestros aprendizajes e historia, y tenemos una escucha poco profunda.

“Vaya, ¡Mira eso!”: Aquí desarrollamos la curiosidad pasemos de una conversación interior, hacia el exterior interesado en los nuevos hechos que vamos conociendo.

“Sí sé como te sientes”: Aparece la escucha empática, esta es la que hemos estado conversando, en la cual cambia nuestro mundo.

“No puedo expresar lo que siento en palabras”: Se construye la escucha generativa, la cual busca generar un mundo distinto, un futuro posible.

El líder o la organización como sistema, debería apuntar a desarrollar las dos últimas clase de escucha, pues son estas las que abrirán más posibilidades y resultados  en la organización o en el equipo.

¿Cómo desarrollar estás dos clases de escucha?

Aquí interviene una distinción que incluye la corporalidad que busca desarrollar presencia profundizando en la inteligencia corporal, la cual se podrá desarrollar a través de varias prácticas sostenidas, uno de estas herramientas que nos puede ayudar es el mindfulness o atención plena.

Es necesario que para que un cambio se desarrolle, se necesite una practica diaria, según un estudio de la Universidad College de Londres que fue publicado en European Journal of Social Psychology, demostró que se necesitan 66 días para establecer un hábito nuevo en nuestras vidas.

Finalmente

Te invito a realizar y sostener el ejercicio de la atención plena, dado que trae como beneficio: concentración, mente clara, compasión, y generación de ideas, pero sobre todo desarrollo de la escucha empática y generativa, que serán los pilares de un liderazgo más genuino y presente, con organizaciones que abracen con fuerza la incertidumbre.

Un abrazo